Saturday

Por W

Monday, February 23, 2009
Aventuras fantásticas

In the valley of the strange emotions
Flowers grow and disappear next morning
~ Fantastic Something

Ay, ¡qué oso!

El otro día un extraño impulso me despertó muy temprano, una sensación intensa, una premonición de que algo excelente aguardaba a ser vivido por mí. Guardé un par de kiwis en mi bolso, despeinada y con calcetines de diferente color tomé la bicicleta y salí con prisa rumbo al campo, en el camino un sol esplendoroso calentaba mi espalda cuando me di cuenta que mi urgencia era perseguir animalitos:

(Pensando en...)
Mapaches groseros, chinchillas soñadoras, gorrinos mequetrefes
Hamsters dormilones, mininos asustadizos, vacas bromistas
Burros agobiados, lobos marinos imaginarios, ovejas esponjosas
Abejas celosas, conejos misteriosos, hurones ladronzuelos (...)

Me detuve junto a un pequeño arroyo y noté un grupo de ardillas listas para un nuevo día de brincos y bocadillos --por un instante me dio la impresión que me estaban esperando--, así que dejé la bicicleta junto a un árbol y corrí tras los astutos animalillos no más de cinco minutos antes de sentir que me latía el corazón demasiado rápido. Me recosté sobre la hierba para recobrar el aliento y puse en mi rodilla un puñado de maní y almendras que inmediatamente atrajo a un bebé rechonchete y de respingada cola, tras él llegó pronto una ardilla más grande y más confiada, supuse que era su hermano mayor, el líder, y los dos pillaron las golosinas ágilmente, ¡vaya festín! Cómo me gusta distribuir golosinas en el mundo, pensé. Incluso en el mar me gustaría dotar a los pececillos del plancton especial que he estado cultivando en la mini piscina que mi abuelo construyó hace años. Yo creo que mi función en la vida ha de ser algo parecido a esto. Mi primo se ríe de mí cuando le cuento, yo creo que por envidia. Sola, libre y alegre en el campo, me parece que todos me envidian. Me da risita de gnomo al pensar en este bello secreto. Tan fácil que es dejarlo todo por un día brillante, cultivar plancton especial para peces dorados y con rayas púrpura. Olvidar las llaves, los calcetines o el teléfono, pero nunca salir de casa sin maní y almendras en los bolsillos.



Qué lástima que olvidé la camára fotográfica, pero esto no se me olvidará. Después noté que un par de frambuesas y florecillas se habían enredado en mi cabello, naturalmente las dejé ahí. Eché un vistazo, me perdí un rato paseando y un grupo de árboles frutales me llamó la atención; me acerqué. Nadie ni nada me dijo pero simplemente supe que cada uno tenía nombre, y de ellos tomé algunas bonitas zarzamoras para mí, porque en las ocasiones de dicha se debe participar con absoluta convicción; hay que desprender con cuidado las frutas y desear hondamente que sea la más deliciosa que hayas saboreado en la vida, una fruta especial en el mejor día del año. Lo que quiero decir es que esas golosinas estaban ahí sólo para mí, me estaban esperando para hacerlas mías y, de tardarme un par de horas más, su sabor me habría parecido menos placentero. Qué bien que entre tantas posibilidades tuvimos la oportunidad de ser uno, ¿o estar al tanto de que somos parte de la inmensidad? La parte exacta donde debe estar. Uf, mientras más lo pensamos, mejor se siente, y el día parece no acabar. Creo que sabes de qué estoy hablando, porque de hecho yo no te conozco pero hemos compartido desde siempre estas sensaciones, ¿no es así? No es muy distinto a casi desvanecerse al comer un kiwi en su punto, o fanfarronear con tu amigo mientras componen el soundtrack de las constelaciones; tú te disfrazas de conejo y llevas la batuta mientras él toca la melodía principal con una marimba de juguete. El furor pronto se asienta, ¿será la digestión, serán los colores lila y rosados de la tarde, será que el Señor se ha puesto ya la pijama?

Regreso a casa pensando que ya habrá un mañana para la rutina y las expectativas comunes. Cualquier cosa podría desanimarte en este momento; recuerdo que en mi calle han talado tres árboles que me triplicaban, cada uno, la edad. Eran el hogar de los pájaros que me despertaban todas las mañanas, sobre todo hacían un espectáculo en la primavera, y ahora realmente se siente su ausencia. ¿De quién ha sido la idea? Al girar la llave ya sé que tomaré del librero toda la sección de aventuras que ahora me parecen de lo más predecibles, y la arrojaré al cesto de basura. Del material de crímenes e intrigas arrancaré las páginas del clímax porque siempre me han dormido, ¡qué cosillas más imperfectas! Y finalmente añadiré mis propias páginas, pasaré de géneros o de numeraciones correctas, redactaré frases "loquicreisis" que describan con exageraciones calculadas lo bien que se siente acariciar animalitos y hacer collages extravagantemente coloridos en las paredes de la casa, con el rostro de tu amigo y siete hamsters gordos brincando en su cabeza. También haré crucigramas con los apellidos y las fobias cursis de todos aquellos que extrañas.



Con tijeras y pegamento crearé sensaciones como la del campo, y me costará trabajo creer que otras personas no confíen sus tesoros mejor guardados en el salto de conejitos obesos. A veces me da la impresión que el mundo estalla de gordo por la sobrepoblación de animalitos con siluetas redondas y vientres abultados. Son tan suaves, su figura tan perfecta, no concibo que no lo veas de esta manera. Me das tanta vergüencilla, la mayor parte del tiempo no sé de qué hablas ni de qué te quejas, porque es tanta la sorpresa que yo me pellizco los brazos por ti, estoy como un bebé en el día uno y tú ni te enteras que estas cosas por las que he pasado y que te cuento, no son sino señales inequívocas del Señor. Rezo porque algún día aprenda a explicarte de algún modo, ¿tal vez con un chapuzón en el lago, un picnic de verano, qué es lo que más te gusta? Siento, algunos días más que otros, sus ojos bien posados en mi cabeza, y me arden las mejillas. Hasta unas horas antes del sueño me doy cuenta de que me ha estado llevando de la mano. No sé si he cuidado de sus mascotas saltarinas como él espera, si he sido afectuosa al momento de acariciarlas, si en los momentos de ternura he sido suficientemente delicada, si en cada minuto de juego me he empeñado en divertirlas, si las cosquillas las han saciado y si en días como éstos he sabido abrir bien los ojos... No sé si he hecho un buen trabajo, me gusta pensar que sí, que puedo salir de la rutina y nunca del pasatiempo, que aún tengo tiempo y corazón para seguir persiguiendo de vez en cuando aventuras fantásticas.

(O sea, súper oso...)

Comments: Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]





<< Home


← older . > newer →


This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Subscribe to Comments [Atom]